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Día de Muertos

Día de Muertos en México: origen, tradición y color

Día de Muertos en México: origen, tradición y color

Dicen que los mexicanos siempre tomamos las cosas por el lado bueno y ni la muerte se nos escapa. El Día de Muertos en México es una de las celebraciones más importantes, pues, además del folklor tradicional y las leyendas, es una oportunidad para recordar a los que ya no están y de celebrar la vida al son de la música, la fiesta y los tradicionales antojitos. Si no conoces el origen de esta hermosa tradición, te invitamos a seguir leyendo.

Origen de la celebración del Día de Muertos

Honrar la vida y acompañar en el camino hacia la muerte es una de las prácticas más antiguas que tienen en común la mayoría de las civilizaciones. Desde el antiguo Egipto hasta los temidos vikingos, la muerte simboliza el fin de la vida física y el inicio del camino espiritual hacia el origen.

Así, para las antiguas culturas, la muerte no supone un fin ni una ausencia, sino la transición hacia el mundo no físico, en donde las almas se reúnen y vigilan a los vivos; los guían, los aconsejan y los acompañan en forma de intuición, pensamientos repentinos o la bella sensación de que alguien amado te acompaña de forma invisible.

En el México prehispánico, los aztecas envolvían a sus muertos en un petate con aceites perfumados y flores de Cempasúchil. Organizaban fiestas con música, comida y bebida para guiar y acompañarlos en su camino hacia el Mictlan y, dependiendo del rango del difunto, las fiestas podían durar días o semanas.

El cempasúchil

De acuerdo con la tradición azteca, el cempasúchil simboliza la luz y la vida, pues su forma y su color hacen que recordemos al sol, representado por el dios Quetzalcóatl. Esta deidad se asociaba con el astro matutino, mientras que su hermano, Xólotl se asociaba con la luna, por lo que representaba la transformación, la oscuridad y lo desconocido.

Es por ello que en los altares de muertos se hace un camino con pétalos de cempasúchil, para guiar a las almas desde el inframundo hacia el altar, en donde magníficas ofrendas les esperan para honraros, pues aún en el Mictlan, las almas necesitan alimento y ser recordados.

Flor de cempasuchil

 

El xoloitzcuintle: guía fiel hacia el Mictlan

El xoloitzcuintle es uno de los símbolos más reconocidos de la cultura mexicana a nivel mundial, y ligado intrínsecamente con la tradición del Día de Muertos. Al ser autóctono de nuestro país, el Xolo, como es llamado comúnmente, causa curiosidad entre los extranjeros, pues su falta de pelaje, su cuerpo delgado y la pérdida temprana de sus dientes lo hace una raza única.

De hecho, cuando llegaron los españoles los confundieron con caballos enanos, pues era muy común verlos en las calles de la antigua ciudad azteca, acompañando a sus dueños o cuidando las casas. El xoloitzcuintle se asocia con Xólotl, el hermano de Quetzalcóatl y señor de la oscuridad, así que este magnífico can es el encargado de acompañar las almas hasta el Mictlan, gracias a su fidelidad y por ser un excelente perro guardián.

El altar de muertos: ofrendas para honrar a las ánimas

Ya te hemos platicado acerca de los altares de muertos, y cómo estos nos ayudan a honrar y recordar a los que ya no están. Son una tradición prehispánica que nos brinda una perspectiva esperanzadora de la muerte que, lejos de ser temida, es reconocida como una etapa de transición para volver al origen.

Es recomendable ofrecer a los difuntos cosas que les gustaban cuando estaban en el mundo de los vivos, como sus objetos favoritos, su música preferida y, claro, su comida y bebida predilecta. Así, el aromático chocolate forma parte esencial de casi cualquier altar en México, pues el cacao era ya reconocido por los aztecas como una bebida energizante y usada en importantes ceremonias. Además, su rico aroma y sabor brindan el confort y la serenidad que tanto nos gusta.

 

Altar de muertos

 

Y tú, ¿cómo vas a celebrar este día de muertos?

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